Charo López se convierte en Sarah Bernhardt
Charo López ha visto cómo se cumple uno de sus sueños, el de dar vida a la actriz más famosa del siglo XIX, la excéntrica Sarah Bernhardt.
Quizás la primera estrella y la que quiso hacer de su vida una aventura tan extravagante como las de algunas de las heroínas que interpretó, el escritor Jonh Murrel se afanó en dramatizar los últimos días de esta divina en Las memorias de Sarah Bernhardt, una obra que ahora llega a los escenarios españoles en una versión de Borja Ortiz de Gondra. José Pascual (Terror y miseria del Tercer Reich, Oleanna) asume la tarea de dirigir a dos intérpretes de renombre, Charo López y Emilio Gutiérrez Caba, en una fiel y divertida recreación de los últimos años de vida de esta actriz francesa que, con 78 años e inmovilizada, dictó sus memorias a su secretario fiel, Georges Pitou.
Durante dos horas Sarah nos habla de los personajes que tanto influyeron en su vida, desde su tiránica madre o su hermana, con las que siempre mantuvo una relación difícil, al empresario que tanto la explotó en sus giras por América... Aparecen recuerdos dolorosos como la pérdida de su pierna en un accidente ocurrido en escena, que le obligó a amputarla, o momentos de triunfos arrolladores, como cuando se atrevió a interpretar al mismísimo Hamlet en medio del escándalo... Todo ello tamizado por el humor ácido del otro personaje, Georges.
Gutiérrez Caba (El príncipe y la corista, La mujer de negro) declaraba que cada día disfruta más con este juego interpretativo a partir de un texto construido sobre experiencias divertidas e interesantes y que a su vez, constituye una obra muy libre en la que se pasa de la comedia al drama en función del estado de ánimo de los actores. Unos sentimientos, los de la actriz francesa, que a flor de piel vive Charo López, un valor seguro para directores como Miguel Narros (La Paz, Los puentes de Madison) y José Carlos Plaza (Tengamos el sexo en paz).
Aquí aprendemos una auténtica lección acerca del teatro y la vida, sus verdades, sus mentiras y la química que surge entre dos personas que se desnudan para hablar de sus propios sacrificios, de sus éxitos y de sus momentos difíciles. Sarah Bernhardt y su secretario comenzaron a dialogar en Salamanca, ciudad que vio nacer a Charo López, y aún les quedan dos citas principales: Barcelona y Madrid.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
