"Obaba", pasaporte a Hollywood
No es algo nuevo para él, aunque siempre agrada la valoración de los compañeros. Montxo Armendáriz asistió a la ceremonia de los Oscar en 1998. Iba con Secretos del corazón, protagonizada por Charo López, Silvia Munt, Vicky Peña, Carmelo Gómez y los niños Álvaro Nagore, Andoni Erburu e Iñigo Garcés. El cineasta navarro se fue de vacío, pero sólo de manera aparente ya que el hecho de ser candidato a este galardón ya le facilita una posterior entrada en los circuitos comerciales de Estados Unidos, al menos a las salas de Nueva York, Miami, Los ángeles y Chicago, ciudades más predispuestas a la entrada del cine español.
Las 3 películas eran merecedoras de la elección final por constituir la mejor cosecha del año. Armendáriz era quien más difícil lo tenía, a juzgar por las opiniones que planeaban en los corrillos de críticos e informadores: las Princesas de Fernando León y la Ninette de Garci salían con ventaja en las quinielas, quizás porque la elección de esta última hubiese sido un bonito reconocimiento al dramaturgo cómico Miguel Mihura, un clásico contemporáneo, y la de la cinta protagonizada por Candela Peña y Micaela Nevárez un acierto para muchos, por ser una historia de mejor comprensión por el espectador norteamericano que, tengámoslo muy presente, no es el que vota al final.
Ese honor se lo reservan los académicos y en función de la promoción que lleven a cabo Armendáriz y su equipo, los que votan tendrán más o menos presente la historia o las historias relatadas en Obabakoak por Bernardo Atxaga –Premio Nacional de Literatura- y llevada al cine por el responsable de Tasio, Las cartas de Alou y Silencio roto. En Obaba el realizador, guionista y productor navarro se apropia de un territorio enigmático, de un estado de ánimo y de una infancia recuperada por un extraño ajeno al mundo que encierra una localidad poblada por sombras y lagartos.
En caso de que la Academia de Hollywood decida otorgar el visado a Obaba, es muy posible que Javier Aguirresarobe, Premio Nacional de Cinematografía, acompañe al cineasta ya que, además de ser responsable de su excelente fotografía, es uno de los profesionales que ha participado en más producciones candidatas a la preciada estatuilla. También lo haría la actriz Bárbara Lennie. Su personaje, con cámara de video digital siempre encendida, se adentra en el callado y sinuoso laberinto de seres vivos y desaparecidos a modo de figuritas de Belén, pastorcillos –como decía el escritor Juan Benet- encarnados por Mercedes Sampietro, Pilar López de Ayala, Eduard Fernández, Héctor Colomé, Txema Blasco y Peter Lohmeyer, entre otros.
En caso de conseguirse sería el segundo Oscar consecutivo para nuestra cinematografía en esa categoría, después de que Alejandro Amenábar lo lograse con Mar adentro. Veremos si Obaba salta el siguiente obstáculo en su carrera por el Oscar a la Mejor Película en Lengua No Inglesa. Lo comprobaremos el 31 de enero.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
