Hace muchos años, los alrededores del madrileño Teatro Maravillas eran una fiesta con cada estreno de variedades o proyección cinematográfica.
Aunque el glamour se tornó en desdicha anunciada cuando en febrero de 1999 decidieron clausurar y derribar el teatro de calle Manuela Malasaña, el primero en desaparecer de los que aún quedaban desperdigados por un Madrid donde encontrar un espacio para edificar era un bien más lujoso que consumir arte y ocio.
Los humoristas Faemino y Cansado con su Visto y no visto fueron los últimos en pisar el escenario. Punto final a un capítulo con páginas escritas durante más de 100 años, tantos que al final imperó el descuido haciendo que el techo y la propia sala acusaran los pocos mimos de su último responsable (Enrique Cornejo) a los ojos de inspectores municipales. Se cumplió la orden de precinto y de aquel mítico enclave escénico, 6 años después, sólo queda el recuerdo y el nombre.
El Nuevo Maravillas ocupa los bajos de un hotel emplazado en el mismo solar sobre el que se erigió la recordada sala. Detrás de su rebautizado nombre hay también un apellido con fuerte ligazón al mundo del teatro: Larrañaga. Se asocia con actores, Carlos –el patriarca de una saga- y Amparo, pero también con productores y gestores como Pedro, marido de Maribel Verdú. y hermano del cuarto Larrañaga en discordia, Luis –heredero del apellido materno, Merlo-.
Abiertas de par en par para no cerrar; así están las puertas del Nuevo Teatro Maravillas. Tras ellas más de 400 butacas aguardan los espectáculos que entroncan con la concepción teatral de la empresa gestora Vertele: hacer taquilla con productos de calidad. Durante 5 días, y a modo de homenaje-inaugural, los humoristas Faemino y Cansado revivirán viejas experiencias y harán de nuevo historia cerrando el arco temporal durante el que se echó en falta la sala. Tras su montaje, un cuidado cartel mantendrá en activo la programación: los actores Enrique San Francisco y Jorge Sanz interpretarán la obra Hijos de mamá hasta el 8 de enero, fecha hasta la que se subirán a las tablas cómicos como Pedro Reyes y Pablo Motos que tienen en común ser Los amigos de No somos nadie, el programa despertador de M80-Radio.
Uno de los estrenos más esperados en Madrid tendrá lugar el 12 de enero: la versión española de Witt, de Margaret Edson. Rosa María Sardá regresa durante 2 meses a la capital, esta vez a las ordenes de Lluís Pasqual y sustituyendo su faceta cómica por una más dramática como enferma terminal de cáncer que le ha valido el reconocimiento de crítica y público durante el año y medio que ha representado la obra en Cataluña y por el resto de España.
Pendientes de su entrada en el cartel se encuentran la actriz Ana Diosdado y el director Juan Carlos Pérez de la Fuente, emparejados por Oscar o la felicidad de existir, de Eric-Emmanuel Schmitt, y aún por confirmar está el estreno del montaje teatral de Misterioso asesinato en Manhattan, de Woody Allen, plato fuerte de la próxima temporada, aunque para eso aún queda bastante y mucho por ver sobre el escenario que la familia García Ramos inauguró en 1886 con Las hijas de Zebedeo. Sus herederos siguen siendo los propietarios del fénix que resurge de sus escombros, menos poéticos que las cenizas, pero con el mismo punto de superación. Y aunque su entarimado no conserve las pisadas de Raquel Meller, Rosario Pino o Celia Gámez, el espíritu de Sarah Bernhardt, que actuó en 1922, podría volver al Maravillas del siglo XXI encarnado por Charo López y acompañado por Emilio Gutiérrez-Caba.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

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