Hablamos con... Natalia Verbeke
Dos son las películas que ha estrenado este año. Pero aún le queda una más en el tintero. Estuvo toda la temporada pasada junto a Leonardo Sbaraglia en la serie televisiva Al filo de la ley. Durante varios meses se enclaustró en un retiro gimnástico para dar forma y sustancia a su personaje más difícil, el de la boxeadora de A golpes, para entrar después en el peliagudo mundo de la selección de personal de manos de Marcelo Piñeyro y la adaptación cinematográfica de El método Grönholm. El hijo de la novia, Días de fútbol, El juego de la verdad... Esta bonaerense afincada en España desde los 11 años tiene muy claro hacia donde encaminar sus pasos como actriz. De su generación es una de las que más palos distintos ha tocado.
Daniel Galindo: Cine, televisión, musicales... Más de una década bailando y actuando, desde que saliste de la Escuela de Arte Dramático, y creo que este es el primer verano que dedicas a ti misma.
Natalia Verbeke: Por primera vez en muchos años he gozado de mis vacaciones de verano, pero tengo ahí, en la nevera, varias películas a punto de estrenar... Vuelvo con energías renovadas porque aún me queda por hacer muchos personajes, trabajos con directores que todavía no me han dirigido. Me gustan los roles extremos intentando no repetirme, como considero que he ido haciendo hasta ahora.
DG: A tu larga experiencia internacional –teatro en Londres, El punto sobre la i- sumas un nuevo proyecto, el de La tempestad.
NV: Fue un rodaje alucinante en el que compartí planos con actores míticos como Malcom McDowell (La naranja mecánica) y uno de mis actores favoritos, Rutger Hauer, grandioso en Blade Runner. Creo que ha quedado una película redonda, una versión diferente al original que la inspiró, la novela con la que Juan Manuel de Prada consiguió el premio Planeta en 1997. No es exactamente la obra de Juan, aunque se ha respetado su atmósfera gótica y tenebrosa. Un buen ejemplo de thriller, con el visto bueno de su autor literario.
DG: La historia transcurre en Venecia aunque la mayor parte de las secuencias se rodaron en unos enormes estudios situados en Luxemburgo.
NV: Paul Tickell era consciente de las complicaciones de un rodaje en Venecia, por eso nos desplazó hasta ese plató en el que se han recreado escenarios de otras películas como El mercader de Venecia y La joven de la perla. Había actores italianos que se quedaban boquiabiertos al ver la cantidad de detalles en esos decorados ficticios.
DG: Una curiosidad, Natalia: El otro lado de la cama primero fue película y luego saltó a las tablas... Con El método Grönholm ha ocurrido exactamente lo contrario.
NV: La película de Piñeyro está basada en el texto de Jordi Galcerán, pero es bastante distinta a las dos versiones teatrales, con más ironía y dureza. El espectador corre el riesgo de quedar petrificado en la butaca con esta cruda historia con los recursos humanos y las técnicas de selección de personal como telón de fondo. Ojo, los cástings son a veces tan despiadados como cualquier dinámica de grupo o entrevista laboral.
DG: En un cásting uno puede acabar A golpes, pero es mejor darlos sobre el ring...
NV: Es una historia muy impactante que a mí me resultó muy dura. Fue un trabajo intensísimo con el personaje que más me ha marcado emocionalmente, un viaje infernal. Me hacía tanto daño su dolor que estuve durante el rodaje sin relacionarme con nadie, porque el nivel de agresividad emocional era muy fuerte y no me sentía a gusto conmigo misma. Menos mal que tuve la ayuda del director Juan Vicente Córdoba (Aunque tu no lo sepas) y la campeona del mundo de boxeo, María Jesús Rosa, un encanto de mujer y compañera.
Entrevista realizada por Daniel Galindo en junio de 2005 y publicada en LaNetro.com.
