Hablamos con... Manuel Alexandre
Tiene pocos sueños por cumplir y con espíritu crítico reconoce que, en lo profesional, no todo lo que ha hecho le gusta. Su vida está llena de interrupciones y de puertas abiertas: abandonó los estudios de aparejador y Derecho para matricularse en el Real Conservatorio de Arte Dramático aunque más tarde se decantó por el Periodismo, hasta que la Guerra Civil truncó sus planes. Dos cuentos para dos, de Luis Lucía, supuso su primera aparición en la pantalla grande. Desde 1947 ha participado en más de 300 largometrajes y a pesar de que es ahora cuando le llueven los homenajes propios de profesionales apartados por la industria, este madrileño se resiste a cumplir 88 años sin un nuevo título en la carteleras: Elsa & Fred.
Daniel Galindo: El amor es la mejor de las medicinas... ¿Cura todos los males?
Manuel Alexandre: Enamorarse, y en concreto hacerlo a edades avanzadas, permite no sólo volver a ilusionarse por las cosas sino ver los colores con otros matices. Cuando se han ido perdiendo las sensaciones a través de los dolores y los desengaños parece increíble la idea de recobrar la pasión gracias a esos tonos contemplados con otros ojos.
DG: Hemos empezado así la entrevista porque Alfredo, su último personaje, deja las pastillas y se inyecta amor en las venas...
MA: Se trata de un hombre que lleva pocos meses viudo y desde entonces está desanimado. En la película me debato entre el querer y el deber y por eso también tengo que lidiar con mi hija. Un encuentro fortuito con una vecina le hará ver el mundo con otros ojos. ¡Y que vecina! Lo más fácil del mundo ha sido enamorarme de China Zorrilla, a la que agradezco mucho que quisiera hacer este trabajo conmigo. Ella es una gloria y yo sólo un actor español.
DG: Modestia aparte, después de participar en más de 300 producciones de cine –muchas a las órdenes de García Berlanga-, obras de teatro y series de televisión como La Regenta y Los ladrones van a la oficina, le llega un importante protagonista que le lleva a convertirse en un Romeo inesperado.
MA: Fíjate el regalo que me da Marcos Carnevale. Él es uno de los que hacen que me encante mi trabajo: además de pasármelo bien, interactúo con gente con muchas ganas de contar cosas diferentes como este chaval y encima me pagan por ello. Echo de menos no haber interpretado más roles heroicos. Siempre me han dado muchos papelitos cómicos porque me veían simpático... Yo nunca me he sentido así, por lo que tuve que aprender a reír, hablar y sentir como si lo fuera.
DG: Elsa & Fred se ha convertido en un fenómeno de masas en Argentina, pero hasta llegar a eso la cinta supuso su ‘primera vez’ en muchos aspectos, como trabajar con China Zorrilla, un animal escénico que hace unos años presentó en nuestro país Conversaciones con mamá.
MA:China es un auténtico torbellino. Trabajando juntos nos hemos sentido como dos adolescentes de 20 años y tener como hija en la ficción a Blanca Portillo ha sido increíble, ¡qué mujer! ¿De dónde lo saca para estar tan bien siempre? La veo sobre el escenario y me recuerda que añoro hacer más teatro, ya que lo último fueron las representaciones de Tres hombres y un destino, junto a mis queridos José Luis López Vázquez y Agustín González. Guardo un excelente recuerdo de aquellas tardes...
DG: Elsa & Fred aportará muchas enseñanzas sobre la vida a los espectadores, además de una crítica a todos aquellos que consideran que el público joven es el único merecedor de las propuestas de ocio: jóvenes protagonistas en tramas también jóvenes. Ahora sumamos amor y tercera edad y obtenemos como resultado una interesante propuesta.
MA: Ahora todo está dirigido a los jóvenes. En el cine no se ven viejos, no salen. La sociedad nos relega a un segundo plano, limitando nuestras capacidades por culpa de las cifras que te asignan. Y por ello esta cinta me ha revelado que, aunque no estemos de moda, servimos para la interpretación y que no se puede vivir sin amor. Y es que el amor no tiene edad, por eso esta película llega a todo el mundo. La gente debe buscar el amor de los demás y ofrecer el suyo.
Entrevista realizada en noviembre de 2005 por Daniel Galindo y publicada en LaNetro.com.
