Director: Mark Dindal
Voces originales: Zach Braff, Joan Cusack, Amy Sedaris, Steven Zahn.
Estreno en España: 18 de noviembre de 2005
Le damos un 6.
Tierna comedia de bellotas que caen provocando el terror y trozos de cielo que se desprenden de la cúpula que nos protege...
Tras su ruptura con Pixar, Disney sale del cascarón con esta primera criatura que supone el adiós a la mítica técnica del cartoon y la entrada de lleno en el mundo de la imagen generada completamente por ordenador.
Con un argumento exagerado a partir de El show de Truman y La guerra de los mundos, este entretenido cuento moderno explora el imaginario de las fábulas tradicionales y las versiona aplicando parte de la lógica del mundo real al mundo de la fantasía.
Todo clásico de Disney sigue un patrón de personajes más o menos determinado: el héroe, el villano y el secundario que aporta la nota disonante, léase el genio de Aladdin, Timón y Pumba, amigos de Simba antes de convertirse en El Rey León o el atrezzo parlante de La bella y la bestia. El público infantil de hoy, abierto a toda clase de estímulos, demandaba la ironía y la rapidez de reflejos que por fin atesoran todos los miembros de la nueva familia de animación.
Y aún sorprendidos por el sarcasmo de estos animales caricaturizados a partir de las fábulas de siempre, se atisba el sufrimiento del pollito protagonista ante la incomprensión de su padre, desviándonos de la comedia al drama. Los niños acusarán el peso del remordimiento y el afán por lograr el reconocimiento porque nosotros, más mayores, ya estamos de vuelta de todo desde que la factoría de sueños nos empezó a acostumbrar a los cargos de conciencia y las cortapisas morales.
Dos ejemplares del mundo de las aves, un pollo tierno y empollón y una patita fea pero a la moda, tienen a Zach Braff y Joan Cusack como dueños de sus voces y también de sus gestos, porque son los actores quienes imprimen carácter a los personajes principales. Más ácidos y agudos que sus contrarios, los populares, los plumíferos ejercen de líderes del grupo social de los inadaptados cuya máxima les impide rendirse ante la adversidad.
Entre dilemas morales y subtramas de acción destacamos un dato fundamental: no abusa del metraje de manera innecesaria y además se ilustra gracias a la labor de John Debney (autor de la iconoclasta música de La Pasión de Cristo) que firma una banda sonora llena de referencias a los clásicos de ciencia ficción, a temas que sonaban en todas las discotecas avanzados los años 70 (I will survive, Stayin’ alive, Ain’t no mountain high enough) y a títulos más recientes (como We are the Champions y Don’t go breaking my heart). Y si esto no convence, para apaciguar las iras de todo adulto que aguarde el final más que predecible, llegan las diversas sorpresas cinéfilas –sutiles en su mayoría- interpretadas por uno de los inadaptados, un pececito enamorado del séptimo arte que también se las apaña para vivir fuera del agua.
Ni quejas ni remilgos... Chicken Little es un producto propio de las épocas que se avecinan y decente para niños alejados aún de Shin Chan y Los Simpson, aunque a la historia le falte gancho original y más emoción.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Escribe un comentario