Director: Scott Derrickson
Intérpretes: Laura Linney, Tom Wilkinson, Jennifer Carpenter, Campbell Scott, Colm Feore, Shohreh Aghdashloo.

Estreno en España: 18 de noviembre de 2005.

Le damos un 7.

Cinta que se apoya en la iconografía cristiana y nos muestra la batalla entre la luz y las tinieblas de nuestra mente.

Alejándose del cine de género, esta acertada y bien enfocada cinta parte de la premisa, sin denostar el razonamiento científico, de que, creamos o no en ellos, los diablos existen, aunque se travistan de temores. Y el convencimiento está claro, al menos para los que rezan a un Dios: su antagónico también tiene derecho a existir.

Basada en hechos reales que provocaron la muerte de la joven Anneliese Michel, actos de posesión reconocidos aunque nunca probados en voz alta por los teólogos y mucho menos por los médicos, la historia plantea cuestiones punzantes, provoca la duda y pone de manifiesto que los exorcismos tienen lugar cada día –en España, se realizan una media de 8 al año-.

Y es curioso porque, conjuros contra espíritus malignos a un lado, estamos ante una excelente muestra de cine judicial salpicada de perlas con una pizca de terror y bastante original, en un polo opuesto al de la cinta que se nos viene a la cabeza, El exorcista y sus secuelas, por ser más fidedigna, más apegada a la realidad, una realidad asentada sobre el pilón de las creencias en la posesión o invasión de cuerpos, invocaciones varias, hipersensibilidad, pseudociencias y la propia religión, cuando lo fácil sería cimentarla sobre la epilepsia o la esquizofrenia.

Bien construida, con un montaje que balancea la dureza y la angustia de la familia protagonista con el miedo ajeno, el entramado deja ver secuencias propias del cine de terror con elementos que siempre dan buenos resultados, como escaleras interminables y casas destartaladas en medio de páramos desiertos. Aún así, el contencioso judicial domina el argumento y por tanto no tendría que dar miedo, pero la pesadilla, como ocurre en El silencio de los corderos, cobra fuerza al hilar el ovillo en lugar de la fórmula usual de desenrollarlo. Además de mantener la tensión, la película se enfrenta a la difícil tarea de dotar de credibilidad al argumento y sus marionetas, extrayendo sin algarabías forzadas el innato temor del ser humano a lo inexplicable.

El guionista de las dispares entre sí Leyenda urbana 2 y Tierra de abundancia destaca que su baza está en el cuadro de actores. Entre una amalgama de colores y una estudiada fotografía, Jennifer Carpenter, la que encierra 'al-que-habita-dentro', se presenta como reclamo atractivo, pero el peso recae en Laura Linney (Mystic River, Kinsey), en la piel de la prestigiosa abogada que se implica de manera sobrenatural con el caso del sacerdote acusado de homicidio, interpretado por Tom Wilkinson (Batman begins).

La cinta cuenta con el respaldo de la Iglesia Católica, ya que tras los hechos que narra llega la (libre) interpretación, o en otras palabras, el enfrentamiento entre Fe y Razón, y para alivio o no de los creyentes, acaba imponiéndose la primera.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.