Director: Shainee Gabel

Intérpretes: John Travolta, Scarlett Johansson, Deborah Kara Unger, Gabriel Match

Estreno en España: 18 de noviembre de 2005

Le damos un 6,5.

Drama nostálgico sobre inadaptados sociales en la Nueva Orleans anterior al paso del Katrina. Un drama que, reconozcamoslo, si no fuera por sus actores quedaría en burdo largometraje de exclusiva emisión un sábado tarde en televisión.

Aunque el debut en la dirección de la documentalista Shainee Gabel tiene jugo que exprimir, aunque no precisamente porque asegure haber trabajado en su concepción 5 largos años. Alejados del Hollywood comercial, John Travolta y Scarlett Johansson entran en la piel de dos personas marcadas por el aire decadente y el carácter del Sur, más cercano al descrito por Tennessee Williams en su extensa obra (El zoo de cristal, Un tranvía llamado Deseo) que al dibujado por John Kennedy Toole en La conjura de los necios, pero perfectamente identificable en ambos: personajes autodestructivos, capaces de aferrarse a una mano amiga sólo si quieren y muy literarios.

Dicen que las actrices guapas deben ocultar su belleza para bordar sus mejores interpretaciones (Charlize Theron en Monster´s Ball, Penélope Cruz en No te muevas); no es el caso de la nueva musa de Woody Allen (Match Point), que aquí se mantiene bella y correcta en una línea de actuación previsible que no le permite destacar. Los hombres, por su parte, deben envejecer de manera prematura para alcanzar el reconocimiento, ya sea por un papel de relumbrón o por otro más pobre. Eso ocurre precisamente con Travolta: avejentado, hiriente consigo mismo, alcoholizado y deslenguado, da aquí muestras de su buen hacer interpretativo como en pocas películas (Pulp Fiction), tanto que le valió una candidatura al Oscar al Mejor Actor.

El tercero en discordia, Gabriel Macht (La prueba), actúa como elemento de fuga, elimina la tensión en el duelo interpretativo que articula las dos horas de metraje de una película sencilla, de esas que te animan y dibujan una sonrisa, pero en ningún caso original: la búsqueda de un pasado o el encuentro tardío con los progenitores a partir de unos retazos de vida en forma de diario, canciones o fotografías, deviene en un recurso referencial en el cine, también si hablamos de cenizas, las que marcan la pista en Cuando vuelvas a mi lado (Gracia Querejeta), o las cartas de Mi querido Frankie (Shona Auerbach), que sirven para configurar una realidad al antojo –es curioso que siempre sean filmadas por mujeres-.

Este juego acerca de cómo descubrir el pasado para comprender el presente se aliña con un interesante compendio de guiños literarios debido a la formación académica de los personajes masculinos y la relación maestro-alumno que se establece entre ambos, otro asunto que daría muchas líneas de comentarios (supremacía, admiración, rivalidad...) y que en la película denota un universo que se tambalea cuando un elemento extraño, en este caso ella, hace su aparición en escena.

Y como rezaba George Sand, no podemos arrancar una página de nuestras vidas, pero siempre tenemos la posibilidad de arrojar el libro al fuego. Nosotros rescatamos una preciosa canción para Bobby Long además de ciertos pasajes y optamos por no quemar el celuloide.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.