Se dio a conocer como la novia de Jim Carrey en La máscara y ha recorrido el planeta en la piel de uno de Los Ángeles de Charlie. No deja atrás su imponente físico, pero sí ha logrado convencer a todos de que su imagen de niña mona es compatible con las buenas interpretaciones al servicio de cineastas como Martín Scorsese (Gangs of New York) y Spike Jonze (Cómo ser John Malkovich). La protagonista de Algo pasa con Mary ha estado en Madrid para presentar En sus zapatos y demostrar que, como buena actriz que es, no se parece en nada a su personaje frívolo y calculador.

Daniel Galindo: 33 años, fama de consumista, atractiva... ¿Demasiadas coincidencias con su último personaje?
Cameron Diaz:
No, pero empatizo con ella en determinados aspectos y momentos de la historia. Un actor debe comprender a su personaje o al menos intentarlo. Maggie evoluciona en el camino que tiene por recorrer, salvando los obstáculos que se presentan, aunque al final predomine el buen rollo por encima del drama inicial. Me atrajo de ella su afición a la bebida, el sexo fácil, el dinero, también fácil, y su interés por denostar su baja autoestima y convertirse en alguien de provecho que, sobre todo, le satisfaga a ella misma.

DG: ¿Qué lección le daría a su personaje?
CD:
Sólo una pero muy completa: que se tome la vida con moderación. Fíjate en mí por ejemplo, me encanta la comida, trago sin parar, como mucho, no me niego nada, pero por el contrario soy muy activa: practico deporte, sonrío al mundo y me relaciono bien con quienes me rodean. Y para aquellos como Maggie, que creen que el físico condiciona a un actor o a una persona en general, he de decirles que hay que llegar a la felicidad a través de uno mismo y no sólo por medio de una apariencia externa ideal, es decir, transformar la belleza pasajera en fuerza interior duradera.

DG: Al fin y al cabo es lo que debe hacer un buen intérprete, sacar de dentro una fuerza que además sea convincente.
CD:
Todo actor necesita meterse dentro de su personaje y para este de En sus zapatos era esencial explotar la apariencia física. Pero yo consigo mis trabajos por mi capacidad de trabajo, más que por mi físico. Resulta triste que la sociedad actual y por tanto Hollywood, exija a la mujer algo tan poco realista como una permanente belleza y juventud. Me gustó rodar esta cinta, muy diferente a lo que se estrena. Aprende uno muchas cosas con ella y espero que el espectador español también lo haga.

DG: En la ficción tiene como hermana a Toni Collette (La boda de Muriel) y como abuela a Shirley MacLaine (La fuerza del cariño)... ¿cómo fueron los ensayos y el rodaje?
CD:
Fueron muy divertidos porque yo tengo una hermana mayor y es curioso que con el personaje de Toni creara una relación totalmente diferente. Si quería mucho a mi hermanita, ahora mucho más, y esta mujer australiana me parece un bombón en todos los sentidos. Con la gran Shirley fue otra cosa, mezcla de admiración e ilusión. Compartí más secuencias con ella, que rebosa vitalidad y está feliz con lo que hace. Sólo deseo algún día llegar a ser como ella.

Entrevista realizada por Daniel Galindo en noviembre de 2005 y publicada en LaNetro.com.