Le damos un 7.
Aquel que ejerza su derecho a expresarse libremente deberá atenerse a las represalias del gobierno en curso.
Eso le ha ocurrido a Sabina Guzzanti en la Italia mediática, dominada por la política de Berlusconi también en materia de comunicación, y ante una muerte segura de la democracia en su país, alerta en esta película-protesta.
¡Viva Zapatero! ilustra de manera ágil y contundente una situación concreta de desamparo ante las autoridades políticas por más que cuente con el respaldo del Pueblo... Demasiadas mayúsculas para destacar términos que acaban pisoteados por lideres que se olvidan de aquellos que le alzaron en su día desde las urnas.
Para aquellos que no piensen entrar al cine por el título y los otros que vayan prestos a por la entrada como buenos simpatizantes, hay que decir que no estamos ante un trabajo que exalte la labor de nuestro presidente actual, de hecho hay un solo guiño a su política de desvincular RTVE del gobierno de turno. Se trata de una acertada rabieta audiovisual y de derecho, un ejercicio a lo Michael Moore (Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11) y ligeramente parecido en su síntesis a las pequeñas piezas del largometraje conjunto Hay motivo. Una película que sólo gustará a quienes compartan ideales democráticos con sus responsables.
En España no tenemos una figura parecida a la de los cómicos que aparecen en este documental y mucho menos al astro televisivo en cuestión, Sabina Guzzanti, más aguerrida que controvertida, ya que basa su trabajo en monólogos y sketches críticos con el sistema, pero en ningún caso malévolos o de mal gusto. La distancia o el desconocimiento no implica que el mensaje nos llegue distorsionado ante la falta de referentes. Si lo pensamos por un momento, su historia da miedo al personificar un claro caso de censura en un país que se considera y consideramos: a) demócrata; b) libre; c) independiente. Un cúmulo de características cuyo incumplimiento se ve agravado por la época en que vivimos –pleno siglo XXI- y el entorno en el que se enmarca –la Unión Europea-.
Aunque tampoco deberíamos llevarnos las manos a la cabeza porque, en una línea similar a la impuesta por Berlusconi (reencarnación del fascismo, según la autora), en nuestro país se han cometido actos de manipulación y censura desde entes públicos de radio y televisión, tanto nacionales como autonómicos. Y no hablamos precisamente de la mano de dictadores fallecidos.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Escribe un comentario