Hace ahora 4 años que llegaban a las salas de cine personajes que hasta el momento habían permanecido aislados del mundo exterior. Ese año, las criaturas de la Tierra Media soñada por Tolkien y los jóvenes estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia surgidos del imaginario de J. K. Rowling saltaban los márgenes en blanco para protagonizar dos de las sagas cinematográficas con más espectadores.
Pero en el estante reservado a la literatura fantástica teníamos todavía una colección de libros por desempolvar con el nombre de Las crónicas de Narnia, un mundo oculto en un armario, poblado por seres mitológicos al que acceden cuatro hermanos que cambiarán el curso de la historia creada por el profesor de Oxford Clive Staples Lewis y publicada entre 1939 y 1954. De su pluma salieron siete volúmenes, los primeros libros infantiles convertidos en auténticos éxitos de ventas e inspiradores de las andanzas de Potter y sus amigos.
Disney es dueña de los derechos de adaptación de los textos narnianos, con marcado espíritu bíblico, y en sus altas instancias confían en que el primer título de la serie, El león, la bruja y el armario, se acerque a los resultados taquilleros de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo y Harry Potter y la piedra filosofal en las navidades del año 2001: iniciado el camino, lo demás vendría dado...
En cuanto a las viñetas, si las de Sin City causaron estragos en las pantallas durante el pasado verano, el de 2006 se llenará de fascistas y enmascarados de manos de la adaptación que los hermanos Wachowski (Matrix) han hecho del cómic V for Vendetta, creado a finales de los 90 por el tándem formado por Alan Moore y David Lloyd. Natalie Portman es la protagonista de un argumento hipotético, aunque tremendo por lo verosímil, que nos traslada a un mundo sometido a los alemanes de Hitler tras su victoria en la Segunda Guerra Mundial.
Reservado para un público más adulto, el controvertido Dan Brown sigue dando muestras de su capacidad (mejor o peor entendida) para hacer dinero a partir de títulos como La fortaleza digital y Ángeles y demonios. Consciente de su tirón, cedió los derechos de El código Da Vinci a la todopoderosa Sony por la módica cantidad de 6 millones de dólares, lo que permitió que Tom Hanks y Audrey Tautou adoptasen los roles principales de esta historia que, después de haber pasado por millones de lectores, llegará a las pantallas de cine en mayo bajo la responsabilidad de Ron Howard (Una mente maravillosa, Cinderella man).
En los próximos meses asistiremos también al estreno de intrigas policiales al estilo de L.A. Confidential (Curtis Hanson) gracias a otra novela de James Ellroy, La Dalia Negra (Brian De Palma) y oleremos El perfume de Patrick Süskind en la versión de Tom Tykwer (Corre Lola, corre). Y de un libro premonitorio que en su día fue de los más vendidos, surge la nueva entrega con las aventuras del espía más famoso al servicio de su majestad. Un desconocido Daniel Craig (Camino a la perdición, Sylvia) sucede a Pierce Brosnan como Agente 007, el sexto rostro para un mismo personaje, en Casino Royale, basada en la revisión de la primera novela de Ian Fleming y que ya inspiró el largometraje protagonizado por David Niven, Peter Sellers y Ursula Andrews en 1967. En esta ocasión se pone tras el visor Martín Campbell, que aparca de momento su relación con El Zorro, Catherine Zeta Jones y Antonio Banderas, enfrascado en su segundo largometraje como director, la adaptación de El camino de los ingleses, libro firmado por Antonio Soler.
Y cerramos este repaso a medio camino entre el libro y el filme en España. Atrás queda el Año Quijote y comienza la carrera triunfal de Tirante el Blanco por las pantallas: Vicente Aranda se enamoró de las aventuras de este héroe mediterráneo, al igual que hace 400 años lo hizo Miguel de Cervantes, que homenajeó al clásico de Joanot Martorell, librándole de la hoguera a la que van a parar los libros que alimentaban los efluvios caballerescos de Alonso Quijano.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Escribe un comentario