Director: Eric Till
Intérpretes: Joseph Fiennes, Alfred Molina, Jonathan Firth, Sir Peter Ustinov, Bruno Ganz, Claire Cox

Estreno en España: 16 de diciembre de 2005

Le damos un 7.

Soberbia, misticismo y visión humana se dieron cita en la vida de uno de los últimos y aún consentidos reformadores del cristianismo.

La controvertida figura de Lutero aglutinaba todo lo que un personaje requiere para brillar en la pantalla, elementos que cobran fuerzan gracias a un guión bien planificado y una interpretación correcta.

Más de lo segundo tiene esta biografía audiovisual, donde la balanza argumental se inclina de manera evidente hacia lo históricamente correcto: presentado como un gran comunicador y luchador empedernido, dispuesto a desmontar las corruptelas del imperio comercial de Roma, dirigido por un Papa que más se parece al magnate de un gran casino o a un mafioso que persigue a quienes montan negocios a sus espaldas, que al jefe espiritual de una corriente religiosa.

El hábito no hace al monje, un díscolo cordero de Dios nacido en 1486 que, separándose del resto del rebaño, estudia los libros, accede al sacerdocio y práctica una teología liberadora dependiente de las altas y divinas esferas pero alejada de lo establecido a hierro en el paso de la sombría Edad Media al Renacimiento, una nueva etapa cultural y social que propugna cierta apertura de miras. Ya se sabe que el conocimiento da la fuerza, una frase que resume el contenido ideológico de esta producción germana dirigida por un realizador londinense que lleva toda su vida trabajando para la BBC.

Papa malo, 0; reformador bueno, 1. En todo momento adelanta posiciones el exagerado partidismo y la grandilocuencia audiovisual, aunque todas las visiones sobre un mismo hecho son bien recibidas siempre y cuando no resulten traicioneras en su dogmatismo. De cada título debemos extraer la verdad que aquí se identifica con la crítica a las oscuras y eternas relaciones entre el poder eclesiástico y el dinero basadas desde hace muchos siglos en la ignorancia del pueblo llano (y el monje, dilemas morales a un lado, metió el dedo en la llaga al traducir las Sagradas Escrituras al alemán y dejar de rendir pleitesía a las santas reliquias).

Tras su promoción como genio, rebelde y libertador, grandezas atribuidas a una cinta de héroes a medio camino entre lo divino y lo humano (Juana de Arco de Luc Besson es un buen ejemplo), Lutero resulta entretenida, constructiva y a veces esclarecedora, más por su idiosincrasia única que por su aparente objetividad, dominada por la lucha contra la idea de que todo lo relacionado con la salvación del alma tiene un precio. La cinta está narrada con sencillez y protagonizada por un reparto internacional encabezado por un Joseph Fiennes acostumbrado a las galas del siglo XVI (Shakespeare in love, El mercader de Venecia), Bruno Ganz (caracterizado como Adolf Hitler en El hundimiento), Alfred Molina (el que roba a los pobres y acaba vencido por este Robin Hood en versión religiosa) y Peter Ustinov en su última aparición cinematográfica.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.