Director: Paul Haggis
Intérpretes: Sandra Bullock, Don Cheadle, Matt Dillon, Brendan Fraser, Thandie Newton, Ryan Phillippe, Jenifer Esposito
Estreno en España: 13 de enero de 2006

Le damos un 8

Vivimos en sociedades donde nos aislamos de los demás e intentamos no tocarnos, por miedo al extraño y el celo de nuestra intimidad. En ciudades como Los Ángeles puedes pasarte días enteros sin entablar contacto directo con nadie, pero es fácil que entre tanto habitante despunten historias rocambolescas. No resulta extraño que películas políticamente incorrectas como Traffic y Pulp Fiction se ambienten en la ciudad californiana. Con ellas tiene mucho en común la ópera prima del guionista y productor de Million Dollar Baby y más que por el escenario, por el tratamiento de la narración: las historias de Paul Haggis se entrelazan y precipitan en caída libre, como los coches que se estrellan y se ven sacudidos, desplazándose de su ruta milimetrada.

Este relato múltiple está protagonizado por víctimas y verdugos que alternan sus papeles cruzándose, algunos, en una fracción de segundo y moviéndose, todos ellos, en terrenos resbaladizos. El coche es el elemento que dignifica a unos, aunque muchos pueden acabar en un amasijo de hierros que antes formaban nuestro preciado don y aquí es el responsable de que seres dispares que forman un crisol variopinto se topen en lugares y momentos equivocados.

Todas las piezas del puzzle tienen el denominador común de la xenofobia. Se atisba la tajante moral y por fortuna, nada conservadora, de Haggis. Se palpa a través de guiños que acentúan la diferencia entre el norteamericano tipo y los vecinos, y eso que algunos llevan conviviendo con él desde hace bastante tiempo. Hay de todo en este cajón, como hijos de buena familia a los que corroe la ira y abusan de su autoridad, racistas gestados mediante un proceso alimentado por la rabia y el temor a lo desconocido y estadounidenses de segunda generación, construidos con ligeros pero acertados trazos, como la detective hispana y la forense de padres iraníes. Actores conocidos como Sandra Bullock y Brendan Fraser se reservan los personajes más frágiles y quizás, peor dibujados de toda la galería, de la que sobresale el creado por Matt Dillon, una lección acerca de cómo conseguir que el espectador sienta aprecio por un ser deleznable.

Hay un videojuego de nombre Los Sims en el que debemos controlar la vida de nuestras criaturas humanas: como cualquiera que se entretenga delante del ordenador, Haggis coloca a todos en suspenso, convirtiéndoles en equilibristas sobre la frágil línea que separa la vida y la muerte. El cineasta se ayuda de la música de Mark Isham, que ayuda a limar las transiciones entre historias, en las que nos detenemos no más de 3 minutos en cada una, a veces menos tiempo incluso, lo que confiere un ritmo ágil a esta recomendable película.

Joel Schumacher sacó de quicio al trabajador de clase media en Un día de furia y Lawrence Kasdan puso patas arriba el estado de bienestar con otra película ambientada en una caótica ciudad en constante ebullición y a punto de explotar. Aquella magnífica cinta, Gran Cañón, el alma de la ciudad, se rodó un par de años antes de los violentos sucesos racistas en California de comienzos de los noventa. A sabiendas del influjo de esos acontecimientos nosotros podemos ir resolviendo este rompecabezas, atando todos los cabos y disfrutando de una muestra de cine tan realista que no deja vía libre a la esperanza... Sólo tenemos que confiar en que no nos toque la china.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.