La del pasado domingo 29 de enero fue una gala emotiva y larga en la que no sólo había que entregar premios, sino también recordar los mejores momentos de dos décadas de vida.

Pero a pesar de las críticas por su duración y pesadez, lo más gratificante es que fue diferente a la del año pasado, en la que Mar adentro barrió en 14 de sus 15 candidaturas, llevándose con los premios toda posibilidad de sorpresa. Este año 11 producciones que para la profesión constituyen lo mejor de 2005 han recibido los 28 galardones. Pastel para casi todos, porque Fernando León de Aranoa, acostumbrado a recibir premios a la mejor dirección (Familia, Barrio y Los lunes al sol) y al guión original (Barrio), tuvo que conformarse este año con los premios que reconocían el trabajo de sus actrices, mientras Ninette (José Luis Garci), Habana Blues (Benito Zambrano) y Obaba (Montxo Armendáriz) se iban casi de vacío.

Los Premios Anuales de la Academia cumplieron sus primeros 20 años de vida y desde hace 19 no se veía en una gala a Antonio Banderas, el más internacional de nuestros actores que parecía entrenarse de cara al año próximo por si se da el caso de que El camino de los ingleses llegue a copar algunas de las candidaturas. El malagueño, 'emocionado por volver a casa', anunció el premio a la mejor película: La vida secreta de las palabras, producida por El Deseo, entró en la historia de los Goya convirtiéndose en la tercera cinta rodada en inglés que se alza con el máximo reconocimiento de los más de 1.000 académicos, después de El sueño del mono loco (Fernando Trueba) y Los otros (Alejandro Amenábar).

Por primera vez en la historia de los Goya, Isabel Coixet se quedaba boquiabierta, sin levantarse de su asiento, y eso que sus premios a la mejor dirección y al mejor guión original vaticinaban el triunfo de una historia 'que nunca hubiera sido posible sin las mujeres de Sarajevo', que le prestaron sus palabras, sus silencios y sus secretos. Un trabajo sin idiomas ni frontera que rompía con algunos de los tabúes de la Academia, y cuya consagración llegó al final de una ceremonia en la que se dieron cita las curiosidades, la aparición de profesionales con muchos bustos del pintor aragonés y los homenajes sobre un escenario dominado por la escenografía que Eduardo Úrculo diseñó para la gala de 1997, dirigida por Pilar Miró poco antes de fallecer.

Carmelo Gómez, con un Goya por Días contados, inauguró el palmarés al recoger el premio al mejor actor de reparto por El método, dedicándoselo a la realizadora de El perro del hortelano. La también veterana Elvira Mínguez, compañera de Gómez en la premiada cinta de Imanol Uribe, se alzaba como ganadora en la misma categoría por Tapas, ópera prima de los televisivos Juan Cruz y José Corbacho, reconocidos como mejores directores noveles.

El veterano Manuel Alexandre (Elsa & Fred), un solvente Eduard Fernández (El método) y Juan José Ballesta (7 vírgenes), una joven promesa pendiente aún de confirmación, vieron como se cumplieron los pronósticos que apuntaban hacia el reconocimiento de Oscar Jaenada por su trabajo exhaustivo en Camarón. No lo consiguió por su papel en Noviembre a las órdenes de Achero Mañas, pero este año estaba casi cantado su Goya al mejor actor protagonista. Más difícil lo tenía Candela Peña frente a una habitual en los cuartetos como es Adriana Ozores (Heroína) y las dramáticas interpretaciones de Emma Vilarasau (Para que no me olvides) y Nathalie Poza (Malas temporadas), aunque al final la catalana, convertida por León de Aranoa en una de sus Princesas, subiría para recoger el premio a la mejor actriz, el segundo de su carrera después del de secundaria que consiguió por Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín.

Su compañera en la cinta, la portorriqueña Micaela Nevárez, y el sevillano Jesús Carroza, co-protagonista de 7 vírgenes, se sumaban a la lista de actores revelación; el argentino Marcelo Piñeyro sumó un Goya más a su carrera (el de mejor guión adaptado por El método) y el decorador Gil Parrondo, premiado por la dirección artística de Ninette, subió otro peldaño en la escalera de Goyas. En cuanto a homenajes, además del Goya de Honor al productor Pedro Masó, la filmografía de Fernando Fernán Gómez, con 6 variados Goyas en su haber, sirvió de hilo conductor a la gala presentada por Antonio Resines y Concha Velasco y dirigida por Fernando Méndez Leite.

Los dos premios para películas extranjeras fueron este año para Match Point de Woody Allen (mejor película europea) e Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer (mejor película extranjera de habla hispana). Obaba, la candidata española a los Oscar de Hollywood que al final se quedó sin visado, se llevaba sólo con el Goya al mejor sonido –de los 10 a los que optaba-, saliendo por la puerta de atrás de la ceremonia más larga de la historia –250 minutos- y con menos espectadores de los últimos diez años.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.