Crítica: "P. La semilla del mal"
Director: Paul Spurrier
Intérpretes: Suangporn Jaturaphut, Decano Barret, Shaun Delany, Juan Kathrein, Ópalo,Chartchai Kongsiri
Estreno en España: 3 de febrero de 2006
Le damos un 1
Que dos o tres títulos de factura asiática irrumpan con acierto en el género de terror no implica que tengamos que abrir la veda. Quiero decir que no tenemos que traer a la cartelera occidental historias simplonas y rodadas con premisas infantiles que ponen en entredicho la cinematografía de Tailandia. En defensa de este país debemos apuntar que esta cinta está rodada por un pretencioso británico que ostenta el dudoso honor de ser el primer extranjero que afronta un proyecto en lengua thai.
Una historia de fantasmas puede enfocarse de diferentes maneras y aquí, no está en principio mal, se trata lo sobrenatural como algo cotidiano, que no tiene que confundirse con lo simple. La de P. La semilla del mal está basada en las creencias tailandesas que, en caso de ser ignoradas, pueden hacernos caer en el más terrible de los destinos. También puede ocurrir lo contrario: tomar en demasiada consideración los mitos y extrapolarlos a otras realidades pueden marcar el sino de una película.
El realizador Paul Spurrier llegó a Tailandia y conoció las amargas condiciones de vida a las que están sometidos muchos niños que, antes de convertirse en jóvenes, acaban infectados con el virus del Sida. Muchas de estas víctimas provienen de zonas rurales y de forma irremediable se dejan atrapar por la dura vida en la ciudad, intentando sobrevivir en un mar de maldad.
Pero no crean que Spurrier narra esta u otra situación dramática: él se acerca a los suburbios de Bangkok de manos de un monstruo en potencia, alimentado por el incumplimiento de las tres reglas sagradas de la magia. Y ojo, que aún no hemos entrado en todas las infracciones cinematográficas cometidas por el director, guionista, encargado de sonido y montador, que no es otro que el propio Spurrier. La hierática mirada de los protagonistas y la principiante y forzada interpretación del resto del reparto, a lo que sumamos un doblaje que suponemos mucho mejor que las voces originales, contribuye a que este título caiga en desgracia y no por tratar la leyenda oriental, atentos al dato por favor, 'más aterradora de cuantas han llegado al cine'.
Con un tratamiento infantil basado en la reiteración combinada con innecesarios planos aclaratorios insertados a ritmo de videoclip y pésimos efectos especiales que evitándose podrían haber otorgado un tono menos patético, P. La semilla del mal – P o Phi significa fantasma en thai y así se llama el malvado ser- inaugura para nosotros los filmes de serie Z y sobran los comentarios. Pocas veces lo diremos de manera tan clara: una entrada de cine vale demasiado como para malgastarla en una cinta de este estilo.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
