Avanzamos... "Syriana"
Falta poco para que llegue a nuestras pantallas una historia con vocación universal centrada en las oscuras negociaciones en la sombra y la inestabilidad política propiciada por intereses económicos.
Syriana fue concebida como reflejo de la época difícil y compleja en que vivimos, unos años convulsos donde no abundan ni las personas buenas, ni las malas, al igual que tampoco existen respuestas fáciles ni los hilos se atan con tanta facilidad como para quedar todo resuelto.
El debutante en la dirección Stephen Gaghan afrontó Syriana partiendo de esa interesante aunque farragosa idea. No era fácil plasmarla en un largometraje al uso, por eso agradeció la propuesta de Steven Soderbergh y George Clooney, en su faceta de productores, y acabó tomando como base argumental las memorias escritas por el ex-agente de la CIA, Robert Baer, en las que narra sus experiencias como oficial para la Dirección de Operaciones desde 1976 a 1997 en la complicada encrucijada que es Oriente Medio.
Protagonizada por un extenso reparto formado entre otros por Matt Damon, Chris Cooper, William Hurt, Christopher Plummer y George Clooney, Syriana es una película difícil en sus planteamientos narrativos y formales, con más de 70 personajes con diálogo y un rodaje en 12 localizaciones de todo el mundo, incluyendo Los Ángeles, Nueva York, Londres, El Cairo, Bahrein, Dubai, Kuwait y Damasco. La han calificado como ejercicio antipatriota por cuestionar el papel de la CIA dentro de la mala racha de acciones políticas de Estados Unidos en Oriente Próximo y aunque cueste creerlo no está inspirada en la administración de George W. Bush.
Gaghan es el autor de Traffic, una cinta por cuyo guión se alzó con un Oscar. Si en aquella se cuestionaba el mundo del narcotráfico y las mafias a un lado y otro de la frontera entre Estados Unidos y México, con Syriana ha desarrollado un thriller político sobre un fondo de intrigas y corrupción en la industria mundial del petróleo, poniendo nombre y apellidos a los trabajadores de los yacimientos petrolíferos del Golfo Pérsico y a los poderosos de Washington que dominan el sector a miles de kilómetros de distancia.
George Clooney ha defendido la película como actor y productor en la presente edición de la Berlinale. Este proyecto, anterior al de Buenas noches, y buena suerte, le vincula a una metáfora de la ambición de los hombres mediante un agente de la Agencia Central de Inteligencia en Oriente Medio que lejos de salvaguardas los intereses americanos se convierte en simple soldado en una guerra de intereses políticos y económicos. Su corta interpretación le ha valido el Globo de Oro como mejor secundario y la candidatura al Oscar.
Liberado de los kilos de más y la poblada barba con la que aparece en la cinta, Clooney asegura que Syriana es de esas películas que marcan la carrera de un actor que no sólo pretende estar en el ranking de los más taquilleros. El tema de la denuncia y el triunfo de la mentira y los antihéroes vuelven a ponerle en el punto de mira de los más radicales exaltadores del patriotismo estadounidense.
Un apunte más: Syriana es un término real utilizado por los grupos de expertos en Washington para describir la hipotética reforma del conflictivo área oriental, aunque en la película se refiere a un concepto, un espejismo, el sueño irreal de que uno puede crear con éxito una nación y hacerla como uno la imagina.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.
